El problema de la civilización

La civilización es el problema, NO el ser humano

La desigualdad, la violencia y la insostenibilidad generalizadas e institucionalizadas no son un problema de siempre, no son una problemática humana, sino un problema de la civilización. Un problema que surgió hace unos 6.000 años, con la aparición de las ciudades y los primeros Estados, y que subsiste hasta el día de hoy.

Arreglar el mundo consiste en resolver el problema de la civilización, que es el problema de la estratificación social, es decir, el problema de la desigualdad de los grupos humanos, en el que éstos van ocupando posiciones a modo de estratos en una estructura social en forma de pirámide, donde los grupos más poderosos y privilegiados son minoritarios y se encuentran en la cúspide de la pirámide, mientras que los grupos más sometidos y expropiados son la mayoría de la población y se encuentran situados en la base de la pirámide.

Civilización es lo mismo que estratificación

La desigualdad surgió hace unos 6.000 años, con el inicio de la civilización. Antes de eso, las bandas de cazadores-recolectores y las primeras aldeas agricola-ganaderas habían sido sociedades igualitarias, ya que no poseían la capacidad de producir excedente que pudiera repartirse bien o mal.

Cuando se produjo ese excedente, surgió la necesidad de protegerlo con ejércitos, aumentarlo realizando grandes obras hidráulicas (diques y canales) para controlar las crecidas de los ríos, etc. Surgió, en fin, una clase organizadora (los primeros Estados) que se apoderó del excedente y de la capacidad de trabajo de la población, iniciando una carrera con otros Estados competidores para producir más excedente, más armas y más recursos. En esa carrera crearon la civilización: grandes obras, templos, palacios y otras maravillas, impulsando saberes y religiones necesarios para controlar a las masas, cobrar impuestos, administrar territorios, etc….

Surgieron así las sociedades complejas: las sociedades estratificadas o sociedades de clases, o sociedades estatales, o sociedades urbanas… de todas estas formas podemos llamar a la civilización, y su característica principal es la presencia de una minoría de privilegiados en la cúspide de la estructura social, apropiándose de la capacidad de trabajo de la inmensa mayoría de la población, ya sea mediante un régimen de esclavitud, de servidumbre o de capitalismo.

En los 6.000 años que llevamos de civilización, no ha sido posible construir la igualdad, y algunos creen que las sociedades complejas no pueden ser igualitarias. Pero ahora la tecnología lo puede conseguir, y con su ayuda, la gente común y corriente podrá construir un mundo más justo y aprender a gestionar su propio destino.

Tipos de sociedades

Sociedades igualitarias

Las primeras sociedades estratificadas surgieron, como hemos repetido varias veces, hace unos 6.000 años. Con anterioridad, durante cientos de miles de años, existieron sociedades igualitarias. En ellas existían diferencias entre unos individuos y otros, en cuanto a la edad, el sexo y las habilidades o competencias. Los niños debían obedecer a los mayores, las mujeres estaban supeditadas a los hombres y todos seguían las indicaciones del que era experto en algo. Pero esta diferenciación social no llegaba a implicar una ordenación social jerárquica.

Sociedades jerarquizadas

Las sociedades igualitarias no se convirtieron directamente en sociedades estratificadas. Pasaron por un estado de transición llamado sociedades jerarquizadas, en donde, como consecuencia de la producción de excedente y de la apropiación de ese excedente por parte de una minoría que se hace con el poder y la organización social, surgen las Jefaturas y los individuos se ordenan jerárquicamente, teniendo el jefe y sus allegados derecho a exigir por la fuerza obediencia y sometimiento por parte de quienes se encuentran en una posición inferior dentro de esa jerarquía.

Sociedades estratificadas

Cuando se daban las condiciones adecuadas (principalmente cuando la población no podía huir y era explotada para producir suficiente excedente), las sociedades jerarquizadas se transformaban en sociedades estratificadas, las Jefaturas se convertían en Estados, y la jerarquía o pirámide de los individuos se convertía en una jerarquía o pirámide de los diversos grupos (castas, estamentos, clases…) a los que genéricamente llamamos estratos sociales.

Las guerras generalizadas, los frecuentes destrozos medioambientales y la desigualdad institucionalizada es fruto de esta estratificación social que surge con la civilización. Y este es el problema que tenemos que resolver para cambiar el mundo. El problema de la estratificación consiste en que una minoría privilegiada se apropia de la fuerza de trabajo de la mayoría de la población a la que somete.

Tipos de sometimiento de la población

La historia de las civilizaciones es la historia del sometimiento, que pasa por tres fases hasta el día de hoy, siendo el capitalismo la fase más reciente. La primera es la esclavitud. Todo el sistema económico durante la Edad Antigua estaba basado en la mano de obra de los esclavos. La segunda fase es la servidumbre, propia del sistema feudal característico de la Edad Media. La tercera fase es el capitalismo, que se impone desde 1.800 aproximadamente, y nos convierte a la mayoría en empleados.

En la sociedad esclavista (Edad Antigua) y en la sociedad estamental (Edad Media), el propietario (el que posee bienes, riqueza) ejerce un dominio sobre el trabajo ajeno no sólo en función de su propiedad, sino también en función del Derecho (de la ley), que declara desiguales al esclavo y al amo, al siervo y al señor, y otorga facultades al amo y al señor para exigir trabajo del esclavo y del siervo. En la sociedad capitalista la ley declara iguales a todas las personas, independientemente de su propiedad, pero el no propietario, forzado por la necesidad de subsistir, se ve obligado a trabajar para el propietario a cambio de un salario. Ahora el Derecho declara iguales a ambos, pero legitima al propietario para ejercer dominio sobre el trabajo del no propietario en virtud del poder que le otorga su propiedad. La libertad de los esclavos actuales es solo aparente. La ley permite a la propiedad convertirse en un atractor de propiedad ajena. El capitalismo es un sistema politico-económico que permite robar y explotar legalmente.

El papel de los Estados

Los Estados, desde su inicio, han sido controlados por las clases privilegiadas, y se han encargado de mantener el status quo, la desigualdad institucionalizada, la sociedad de clases. Los Estados han sido clasistas desde el principio, y continúan siéndolo. Se han encargado de mantener la esclavitud, la servidumbre o el capitalismo. Los Estados han sido conducidos por grandes guerreros, grandes legisladores, grandes políticos y, actualmente, grandes títeres de las grandes corporaciones económicas.

En los llamados países comunistas —que no debieran ser llamados así— hubo sociedad de clases y hubo capitalismo, solo que hubo una única empresa capitalista: el Estado, que recortó libertades y se apropió de la capacidad de trabajo de la gente, como hace cualquier otra empresa capitalista o peor aún. No se cambió realmente el modo de producción, únicamente se limitó la competencia, la libertad de empresa y las libertades políticas.

Actualmente, todavía hay gente que piensa que la voluntad humana puede llegar a disolver la estratificación social, creando un Estado no clasista, controlado por la sociedad empoderada, donde los trabajadores sean dueños de las empresas de producción de bienes y servicios. Este sería el verdadero comunismo, que nunca ha existido y difícilmente se prevé que pueda llegar a existir por la mera intervención de la voluntad humana, ya sea por medios pacíficos o violentos. Se requiere, además de la voluntad, sustituir el modo de producción capitalista por otro no capitalista.

Históricamente, primero surgieron los Estados y la estratificación social: surgieron juntos, en el inicio de la civilización, hace unos 6.000 años. El capitalismo, que tiene solamente dos siglos de vida significativa, no es mas que la última forma del Estado clasista. El capitalismo es el modo de producción que nos sostiene actualmente, y tiene que ser sustituido por un modo de producción más efectivo y que no necesite apropiarse de la capacidad de trabajo ajeno. De esta manera sí que habremos liberado a la humanidad de la trampa de la estratificación social y habremos conseguido una sociedad a la vez igualitaria y compleja. Una verdadera civilización humana.


NOTA: acabas de leer el tercero de una serie de 20 artículos que nos introducen en la HUMÁNICA, una institución que estudia los problemas globales de la humanidad, sus causas y sus soluciones. Te agradecemos cualquier corrección, actualización o complementación que puedas aportar a este artículo. Tu contribución beneficia a todos. Muchas gracias.

 

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